23 septiembre, 2011

Liberdade ( a pouca que meu portugueis pega!)

Liberdade

O unico que vive é o vento; do outro lado da janela tudo 
é mordaça: imagem e metamorfosis de movimentos frenéticos. O ceu é
uma terra lavrada onde germinan afagues cinzas. Ha casas sem portas nem janelas, tambem sem habitantes. Um farol à distança se enarbola como utima excitaçao de deus sirvente, agonia ante os cantos das sereias mais impías. Do porto nadie va embora, nadie chega; sem duvidas pronto choverá. Nao ha verao onde refugiar-se, nao entraram todas as penas, muito menos todos os esquecimentos. Um albatros corta o firmamento, o abre, o ceu sangra magma ceustial de seus meilhores épocas.
Outra edade.
Abrasivo silencio do mar que arrulla cuentos e fantasmas. O isolamento ajuda a proteger estas pequenhas ilhas de herois e mendigos, o lugar secreto de tudo ese silencio misterioso do mar. Ate aquí arrastra sua procura, sempre, para nao encontrar nada. Silva o vento alguna que outra mentira. Algum dia chuvera, alguna noite caeram por fim todas as estrelhas em penitencia, serao livres tambem, livres ao fim da condena que as encadeam aos homens perdidos.
Serao, finalmente, estelas do mar incansable que procura e que nao descansa, que nada encuentra alem de costas y palabras mortas, nada alem que sua propria liberdade. 

18 septiembre, 2011

Fortaleza en dosis

Aeropuerto > Onibus >Terminal de Parangaba > Onibus > Barrio en estado terminal.

Playa de favela >> Homeless  que edificaron casuchas en un muelle semi abandonado.

Cielo tenebroso que hace de las manchas de humedad de los edificios setentosos derrames escatológicos.

Catedral o monstruo esquizofrénico.

Muchos descalzos.

El camino que lleva siempre al miedo del barrio de los fieros.

Calor, ojos rojos, borracharias donde nadie se mama.

Una plaza >> El mercado, el ejercito, la catedral y todos los agujeros ajenos.

<< IRMA ANGELITA. CARTAS e TARÔ. TRAZ SEU AMOR DE VOLTA >>

El extranjero. El livro del desassosego!

Las campanas que cierra el comercio de los pobres para abrir la misa de los ricos.

Una abuela que camina doblada, la cara que solo ve la mugre humana del suelo.

Toda la furia del viento.

Casi dos horas y la calle más pobre: cuerpos sin sombra.

Tapiocas y curvas sedientas.

El mar y su amor, fiel y sin condenas.

Salitre, perfume de sirenas.

Estrellas desmedidas que suscriben cada una de estas dosis.

Fines
y
Fortaleza.

17 septiembre, 2011

A viagem na cabeça (da cabeça de Fernando Pessoa)

Do meu quarto andar sobre o infinito, no plausível íntimo da tarde que acontece, à janela para o començo das estrelas, meus sonhos vão por acordo de ritmo com a distância exposta para as viagens aos países incógnitos, ou supostos, ou somente impossíveis. 
                                                                             F. Pessoa



Bem-vindos

A cada lado de la ruta las palmeras se confunden entre arbustos, árboles, palmeras de alta alcurnia y todo tipo de vegetación tropical. Taíba aparece por primera vez en una señalización; unas decenas de kilómetros más.  El viento es cálido pero no sofoca. Al borde del camino se levantan algunas casas de ladrillos pelados; algún que otro border roi camina buscando sus colonias y fantasmas. Hay charcos enormes que delatan las chuvas tropicales. Estamos próximos al Ecuador, o país tropical es aún más tropical en este litoral cearense de siestas interminables y maresia inoxidable.
Los nombres de los pueblos suenan en cada vistazo: Caucaia, Siupé, Cumbuco,  Taíba, Paracurú. Podría uno  meterse en alguno de estos poblados como en una novela de Amado, así como en el Caribe colombiano se puede dar con cada una de las micropolis caledeidoscopicas del rey Macondo. Estar aquí es hacerse historia. Sólo hace falta dejarse llevar, el viento hace el resto, la cordura es una recta tramposa. Hay un desvío: y al acercarse a Taíba el pavimento empeora, se transforma en una dentadura cariada de tantos dulces abandonos, los parches son meras excusas de color. El viento hace memoria, y por un segundo el mundo parece suspendido, infla sus pulmones sólo para soplar aún con más fuerza; un demente canta en otra lengua que el viento nos llevará, ralla la locura… por lo que habrá que taparse los oídos, o, simplemente, aprender a volar.

16 septiembre, 2011